Libertad individual al diablo Diciembre 14, 2007
Posted by Jaime in reflexiones.add a comment
La libertad individual resultó ser una farsa, al menos para la mayoría de nosotros. Qué libertad tiene alguien de quien pende una soga al cuello y cuyo pedestal se mueve como tempestad. Lo más amplio que puedo pensar es en el próximo respiro, si alcanzaré a darlo y si será suficiente para mantener mi corazón palpitando. Vaya que libertad, palabrería barata. Es como soltar a un puñado de esclavos en una isla desolada, con pocos alimentos y agua dulce escaza. Tendrán libertad, pero de qué les servirá. Durará hasta que alguien más fuerte puede arrebatarle el sorbo y el bocado a ese que antes lo había quitado de otro más débil. Los que sobrevivan clamarán por el regreso del amo, llorarán para ser rescatados de que aquella efímera patria. Así es nuestra miserable libertad en la ciudad, y por eso no nos cuesta mucho decirle que se vaya al diablo.
Democracia: mal teatro Diciembre 14, 2007
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El pueblo es débil. No hace mucho que dejó de ser masa, una simple muchedumbre que alababa al dictador o que era carne de cañón de la demagogia revolucionaria. Fingiendo, la mayoría de veces en una forma muy forzada, han puesto en escena eso que llamamos democracia. Los roles han sido asignados: líderes visionarios, funcionarios capaces, empresarios que pagan sus impuestos, ciudadanos que defienden sus derechos. Pero la desgracia es que al grito de “acción” pocos saben hacer su papel. Sí, aprendieron sus líneas, pero no son capaces de encarnar al personaje. Su actuación es mediocre, luce poco convincente. Uno no sabe si reír o llorar, aplaude por compromiso, para que la función no se detenga. Por momentos esa nausea que produce el mal gusto parece insoportable y queremos abandonar este circo, salir y tomar un poco de aire.
Acariciamos el pasado Diciembre 14, 2007
Posted by Jaime in reflexiones.add a comment
En el fondo seguimos acariciando el pasado. Extrañamos esa casa vieja de paredes podridas. La responsabilidad era simple: hacer nuestra tarea diaria. Ni el pasado ni el futuro tenían importancia. Cumpliendo nuestro papel sabíamos que la vida marcharía, teníamos la certeza de llegar a viejos, tal como lo hicieron nuestros padres y abuelos, y los padres de ellos, como siervos o amos. Aquella frase, “no podemos cambiar las cosas”, era la excusa perfecta para vivir sin sobresaltos, sin asumir mayores responsabilidades. Estar sumidos en la inercia de la familia, la fe y la tradición nos daba estabilidad. Sí, corríamos riesgos, pero sin ir muy lejos, sin separarnos mucho de la orilla. Ante cualquier asomo de duda volvíamos de inmediato al muelle, a ese punto que siempre estaba ahí y ahora ya no está.
Poco a poco Diciembre 12, 2007
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Bajé por el sendero, miré en lo profundo del barranco,
subí nuevamente, hasta la cima, hasta lo más alto.
Fui de un extremo al otro, hundiendo la mirada a cada paso,
pisé el cemento, el monte, la cerámica y el charco.
Sentí mucho calor, con el sudor mojando mi cuerpo,
también sentí frío, tuve que buscar abrigo.
Levanté cada roca, zambullí mis manos entre la maleza,
miré detrás de cada edificio, entré a cada cuarto.
En cualquier aroma te buscaba, te suspiraba con deseo,
quería escuchar tu voz en cada murmullo, en todo sonido.
Hasta que por fin te encontré, sin desesperación,
siempre supe que estarías, el lugar no importa mucho.
A tu pregunta qué te has hecho, con alegría respondí:
siguiendo tu silueta conocí el mundo, me hice humano
y aquí estoy, contigo, amándote poco a poco.
* Dedicado a MP
Vacío Octubre 26, 2007
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Era la época en que la tierra fértil, las reservas de peces y el agua potable se estaban agotando. Los conflictos estallaban por doquier. Al menos eso es lo que se veía en los multimedios. Gente que se tomaba las carreteras o edificios, otros que saqueaban los pocos comercios que quedaban. Un cruce de malas miradas provocaba pleitos entre las personas. No era raro que sacaran sus armas y las vaciaran en el cuerpo del otro. Los multimedios también transmitían muchas entrevistas de señores con sacos. Era difícil entender de lo que hablaban. Lo único claro es que se estaban defendiendo o estaban atacando con sus palabras. Los predicadores anunciaban que el fin estaba cerca y pedían a la gente que se arrenpitieran del mal que habían hecho. Era extraño. Le pedían eso hasta a los niños, aunque éstos aún no le hubieran causado daño a nadie. También estaban los encuestadores, esas personas que con números y gráficas anunciaban cuáles eran los principales problemas del día y quienes eran las personas más populares. Habían cifras para todo, y cada semana se anunciaban nuevas formas de medir la opinión de la población. Yo, sentado en mi sofá, frente al multimedio, lo único que hacía era presionar los botones del control remoto, minuto tras minuto, esperando a que llegara el siguiente anuncio comercial, soñando con lo que algún día podría comprar.
Esas gotitas Octubre 22, 2007
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Esta es la historia de las gotitas. Jugaban a tirarse de las nubes. Competían a ver cual de ellas tomaba más velocidad. Al caer se repartían en miles de gotitas más, rociando todo lo que estuviera a su alrededor, impregnando finalmente los suelos. Luego el sol les ayuda a evaporarse y a regresar nuevamente a las nubes, una vez tras otra. Las gotitas eran, o mejor dicho son y seguirán siendo felices. Ustedes se preguntarán que alegría puede causar un ciclo que se produce una y otra vez, como una monotonía. Pero el asunto es que el juego de las gotitas, su caída al vacío, su impacto con el suelo, su carrera sobre los ríos y su retorno como vapor, produce vida. Acaso has olvidado el placer que produce exponerse a la lluvia, dejar que el agua vaya humedeciendo tu cuerpo, oler la tierra mojada y dejar que la brisa acaricie tus mejías. Tu no has dejado atrás esos juegos, yo tampoco los he dejado, y es porque amamos la vida.
* Dedicado a AV
A Monseñor Romero Septiembre 27, 2007
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Escuchaba a la gente que llegaba a su parroquia. Luego dejaba que las voces de la pobrería se mezclaran con la suya, al elevar el clamor a su dios, al que él servía. Sencillez fue su sello personal. Su magia estuvo en dejar que el sentimiento de los suyos fuera encontrando cobijo en su cuerpo. Transformó el natural resentimiento de los marginados en la esperanza de un ser humano nuevo. Como las potentes olas que chocan contra la piedra, él fue mostrando la manera de usar la fuerza del odio en un cincel de amor y compasión.
Vivió en un tiempo de locura. Los maizales ardían en llamas. Los fusiles traqueteaban. Era común escuchar el cansancio del que venía huyendo, del que se escondía en la esquina para no ser visto, del que finalmente era alcanzado por la gota de plomo que cortaba su vida. Al caer aquel en el suelo, sus sueños y los de los suyos se hundían en la tierra, esperando no ser arrancados al paso de la bota asesina. Una y otra vez él vio esa escena y quería romper con la fatalidad del tiempo, volver atrás y cruzar su cuerpo en la trayectoria de la bala. Quería ofrendar su vida, darla a cambio de los suyos. A veces reclamaba a su dios, le preguntaba por qué permitía tanta injusticia. (más…)
Última reflexión del condenado Septiembre 3, 2007
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Podría morir de la peor manera. Ahora que mi vida será cortada podría escupir todo el rencor que llevo dentro, la frustración por no haber hecho lo suficiente. Podría llorar por todas las veces en que no pude reír, por los momentos en que la página quedó en blanco ante mi incapacidad de llenarla de palabras con sentido. Más no será así. Será mi último acto de rebeldía, el de morir con el mayor optimismo jamás vivido. Rían todos ustedes, testigos de mi muerte. Ilusionénse con el futuro, amen la vida. Yo también lo hice, fue por un breve instante antes de apagarme, pero lo hice. Por eso les dejo como recuerdo esta sonrisa.
“No se si fueron policías o ladrones” Agosto 4, 2007
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Fue un día como cualquier otro. Rafael pasó a recogerme al trabajo a la hora acostumbrada, ya cuando el sol se iba marchando y las lámparas de las calles empezaban a encenderse.
Vibró el teléfono cuando el mensajito de Rafael entró. “Estoy afuera, apurate”. Al principio sentía pesados esos mensajes. Pero ustedes saben que los mensajes de celular no llevan adornos. A eso me acostumbre con el tiempo. Claro, no fue tan díficil porque al subir al carro además de saludarme con cariños, él siempre lanzaba una broma que me hacía reír. Todavía no puedo creer que él ya no esté.
Ese día iríamos a cenar a la casa de la tía Cecilia. Ella vive en San Juan, un pueblito que está como a cincuenta minutos de la ciudad. La semana anterior me había reclamado por no visitarla. “Nunca me visitas hija, cuando eras niña te encantaba venir a jugar a esta casa, ¿ya lo olvidaste?”, eran las palabras que me había dicho al teléfono. Le conté a Rafael y decidimos ir a San Juan el siguiente miércoles. (más…)
El cuerpo de Silvia Agosto 2, 2007
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En una ocasión Silvia le dijo a su esposo, Santiago, que si podía acariciarla de otro modo. “Cómo así”, le preguntó él con tono severo, “acaso te molesta lo que hago”. Ella sintió que sus blancas mejías se le ponían rosadas, se sentía avergonzada. Pero dio un suspiro al caer en la cuenta que él no podía verla, porque la habitación estaba muy oscura. “Está bien, no te preocupes, continúa”, le dijo en tono suave, muy cerca del oído. Y no se hablo más esa noche.
Al siguiente día, al hacer su oración, Silvia se preguntó se debía pedir perdón por los pensamientos que tenía, de la forma en que deseaba que su esposo la acariciara. Si fuera un poquito menos correcto, se dijo a si misma, quizá yo no tendría malos pensamientos. “Oh Señor te pido que me perdones, que me protejas para que el demonio no me tiente, haz que ame más a mi esposo, no permitas que mi cuerpo sienta deseos impuros”, murmuró en tono arrepentido. Y prometió nunca más volver a hacerle una pregunta de esas a Santiago. (más…)


